Un alumno de Bachillerato enfrentándose a las PEBAU
Como cada año, actualizamos la información sobre las Pruebas de Evaluación de Bachillerato y Acceso a la Universidad -PEBAU- del Distrito Único Andaluz (aunque haya gente que las siga llamando 'PEVAU', yo me resistiré ahora y siempre, como los habitantes de la pequeña aldea gala que todo el mundo conoce).
En GRIEGO, ninguna novedad: se mantienen los autores y obras de cursos anteriores: Jenofonte con el libro I de su Anábasis y la Antología griega basada principalmente en textos de la Biblioteca de Apolodoro.
En cuanto a LATÍN, fieles a su compromiso de no hacer ningún caso a los profesores de Bachillerato que llevamos años y años luchando por tener una Antología latina similar a la de Griego II, los dueños del cotarro, es decir, los profesores universitarios que no tienen ni idea de lo que pasa en un aula de instituto (ni les importa un as), han decidido mantener la vieja fórmula de César sin cesar, acompañado de su inseparable colega Salustio. Eso sí, cambiando las obras, como vienen haciendo cada dos o tres años para que los "profesores de medias" no nos aburramos: en esta ocasión le toca el turno a la 'Guerra civil' y a la 'Guerra de Yugurta', temas variados que siguen haciendo las delicias de los adolescentes del siglo XXI.
Tenéis toda la información y materiales para preparar las pruebas en los siguientes enlaces:
Para poder continuar con el trabajo en esta situación especial de confinamiento en casa, compartiré en esta entrada del blog los materiales necesarios para los distintos grupos y materias: 4º ESO LATÍN CAPÍTULO VII: PUELLA ET ROSA 📱-Vídeos del capitulum septimum:
El documental de Michael Moore que revela el secreto del éxito educativo.
En su última película, “¿Qué invadimos ahora?”, el cineasta estadounidense analizó al detalle el sistema escolar de Finlandia, donde se construye el programa educativo en base a la felicidad de los alumnos.
Desde 2000 hasta la actualidad, Finlandia lidera la mayoría de los rankings internaciones de educación. Sus jóvenes tienen un nivel cultural por encima de la media mundial. ¿Cómo lo lograron? ¿A través de métodos que promueven el rigor y la disciplina del alumno? No, más bien todo lo contrario. Los estudiantes finlandeses tienen el año lectivo y jornada escolar más cortos de occidente. Los chicos se dedican a disfrutar de su infancia y posterior adolescencia sin mayores responsabilidades y aun así obtienen mejores resultados.
"¿Qué invadimos ahora?", el último documental del cineasta estadounidense Michael Moore, refleja una crítica incisiva y cargada de sarcasmo a la política exterior de su gobierno por la sucesión de guerras en las que intervinieron que, según su visión, no generaron más que sangre y más conflictos bélicos. Por eso, Moore se propone "invadir" algunos países con la idea de apropiarse de las que considera sus mejores ideas y políticas de estado. Entre ellos, aparece Finlandia y su modelo educativo, cuyo secreto descansa en la felicidad de sus niños.
La búsqueda de la felicidad
Una docente consultada en el documental dijo: "La escuela se trata de hallar la felicidad, de encontrar el modo de aprender qué te hace feliz". Luego, otro agregó: "Tratamos de enseñarles a ser felices". La educación finlandesa focaliza en el alumno, no solo en su rendimiento académico, sino en su bienestar y satisfacción personal. Los chicos se mueven con una libertad infrecuente y el componente lúdico se ubica en primer plano en su día a día.
Ahora, ¿se puede enseñar a ser feliz tal como se lo proponen? Ante la consulta de Infobae, Guillermina Tiramonti, magíster en Educación y Sociedad y docente en FLACSO, respondió: "Por supuesto. Aprender gratifica. La escuela moderna, que se creó en simultáneo con la primera etapa del capitalismo, asoció el aprender al sacrificio y al esfuerzo como un modo de disciplinar a la población. La escuela finlandesa disciplina pero elige la satisfacción como vía".
A su vez, explicó: "El modelo finlandés tiene éxito porque se articula funcionalmente con las subjetividades de los alumnos. Es una sociedad que fomenta la gratificación, el placer, la actividad creativa, la curiosidad y el esquema de trabajo pone en juego estos elementos". Y se preguntó: "¿Por qué no vas aceptar una sociedad, una institución y una actividad que te hacen feliz?".
La tarea, casi invisible
Krista Kiuru, la entonces ministra de educación de Finlandia, sostuvo: "No tienen tarea. Deben tener más tiempo para ser niños y disfrutar de la vida". Por su parte, un director de escuela secundaria opinó: "El término tarea me parece obsoleto. Los chicos tienen muchas otras que hacer después de clases como estar juntos o con su familia, haciendo deporte, tocando un instrumento o leyendo".
A contramano de la mayoría de los esquemas pedagógicos que priorizan la salida laboral una vez culminado el colegio, los alumnos finlandeses aprenden actividades que no se suelen considerar relevantes. Tanto el deporte como el arte ocupan buena parte de sus jornadas escolares. Además, se enfatiza en la enseñanza de idiomas, cocina y otras manualidades. "Los chicos aprenden todo el tiempo fuera y dentro de la escuela –señaló la especialista en educación-. Es bueno que tengan tiempo para aprender otras cosas cuando terminan sus jornadas. La tarea extra escolar tiene más que ver con seguir disciplinándolos que con el aprendizaje".
Excelencia docente
La docencia es una de las profesiones más prestigiosas en Finlandia. Para dar clases en una escuela primaria se requiere aprobar una maestría que lleva cinco años de formación. Pese a su dificultad, es una de las carreras más elegidas entre los estudiantes, lo que genera una competencia constante que eleva el nivel de enseñanza.
En el país escandinavo, existe un fuerte rechazo a los exámenes estandarizados como los multiple choice, tan usuales en otros países, porque según su mirada "no enseñan nada". Es más, a fin de evitar la competencia entre los alumnos, no reciben calificaciones hasta quinto grado (11 años) en sus pruebas. Los informes destinados a los padres no incluyen cifras, son meras descripciones acerca del desempeño de sus hijos. De acuerdo a Tiramonti, "es necesario evaluar qué aprenden los chicos para conocer el resultado del trabajo escolar, pero no para castigar y amenazar como hace la escuela tradicional. El modelo de Finlandia no castiga a los chicos por los fracasos de la escuela".
Igualdad de oportunidades
En ¿Qué invadimos ahora?, la exministra de educación finlandesa Kiuru comentó: "Todas las escuelas en Finlandia son iguales. No hay una mejor que otra". Su educación completamente gratuita –que incluye el almuerzo diario y los libros de estudio- y su uniformidad en el nivel escolar hacen que los chicos finlandeses, desde aquel de mayores recursos hasta el de menos, tengan las mismas posibilidades.
Dentro de las peculiaridades de su educación figura los años de obligatoriedad: tan solo nueve, cuando lo habitual es doce. Antes tienen la opción de concurrir a jardines de infantes, donde prevalece el juego como modo de enseñanza y allí solo un año es obligatorio. Después se abre, por un lado, la alternativa de continuar el bachillerato que dura hasta los 19 y, por otro, la formación profesional básica -75 oficios que se imparten tanto en institutos como en centros de trabajo mediante un contrato de aprendizaje-.
¿Hay posibilidades de replicar el modelo?
La educación finlandesa se estancó desde el 2000, cuando tuvo su punto más alto, según el informe PISA, uno de los rankings más reconocidos. Aún ocupa un puesto de relevancia, pero no conforme con eso emprende un nuevo rumbo que puede marcar una revolución en términos educativos. Para 2020, se propone terminar con la distinción clásica de las materias a partir de una metodología conocida como phenomenon learning. La idea es que los alumnos adquieran un aprendizaje integral a través de grandes tópicos que reúnan muchas de esas disciplinas tradicionales y, a su vez, tengan ellos mismos la posibilidad de proponer temas de su interés.
Según Tiramonti, en Argentina y casi toda Latinoamérica persiste una mirada conservadora en torno a la educación: "El tema es que nosotros tenemos un porcentaje alto de pobres, lo que genera sociedades inestables, y por eso nos aferramos a la disciplina", advirtió. Pese a eso, apuntó que "no tenemos por qué estar anclados en un modelo basado en el castigo, el aplazo, la represión de la creatividad y la curiosidad como si fuéramos genéticamente distintos" y concluyó: "Ningún modelo puede ser trasladable en su totalidad, pero hay muchas cosas que podríamos adoptar de acuerdo a nuestras características y condiciones. Tenemos que propiciar la gratificación en vez de castigar".
Resultados de las pruebas escritas de Latín y Griego de 1º
de Bachillerato, realizadas, respectivamente, el 16 y el 17 de junio.
La recuperación tendrá lugar el miércoles, 23 de junio, a las 11:45 h.
Ahora que termina el primer trimestre, en el que todos, 'discipuli discipulaeque' y 'magister' hemos trabajado mucho y (creo que) bien, no está de más recordar los consejos que Quintiliano de Calahorra dedicó a maestros y discípulos en su Institutio Oratoria, en el siglo I de nuestra era:
Deberes del profesor
Asuma ante
todo un espíritu de padre con respecto a sus alumnos, y piense que está en el
lugar de aquellos que le han confiado a sus hijos. No tenga él vicios, ni los
tolere. No sea desagradable su actitud austera, no sea excesiva su
familiaridad; no vaya a ser que nazca de la una odio y de la otra desprecio.
Hable mucho
de honestidad y bondad, pues cuantos más avisos dé, menos castigará. No se
deje llevar nunca por la ira, pero tampoco deje pasar lo que debe corregirse.
Sea sencillo en su enseñanza, sufridor del trabajo, esté siempre cercano, pero
no en exceso.
Responda
gustoso a los que le preguntan, a los que no le preguntan, pregúnteles de
repente. En las alabanzas de las exposiciones de sus alumnos no sea tacaño,
pero tampoco exagerado, porque lo uno provoca disgusto con respecto al trabajo,
lo otro autosuficiencia.
Al corregir
lo que debe, no sea duro, y mucho menos, amenazador, pues a muchos les aleja
del propósito de estudiar el que algunos les repriman como si les odiasen.
Diga alguna
vez, es más, muchas, y diariamente, cosas que sus oyentes guarden consigo.
Aunque proporcione bastantes ejemplos sacados de la lección para su imitación,
sin embargo, según se dice, la viva voz alimenta mucho más, y, sobre todo, la
del maestro al que sus discípulos, si están bien educados, aman tanto como respetan.
No se puede decir cuánto más gustosamente imitamos a aquellos por quienes mostramos
interés.
Quintilianus, Institutio
Oratoria, II, 2, 4-8
Sumat igitur
ante omnia parentis erga discipulos suos animum, ac succedere se
in eorum locum a quibus sibi liberi tradantur existimet.
Ipse nec habeat vitia nec
ferat. Non austeritas eius tristis, non dissoluta sit comitas, ne inde odium, hinc contemptus oriatur. Plurimus ei de
honesto ac bono sermo sit: nam quo saepius monuerit, hoc rarius castigabit; minime iracundus, nec tamen eorum
quae emendanda erunt dissimulator, simplex in docendo, patiens laboris,
adsiduus potius quam inmodicus.
Interrogantibus libenter respondeat, non interrogantes percontetur
ultro. In laudandis discipulorum dictionibus nec malignus nec effusus, quia res altera taedium laboris, altera
securitatem parit.
In emendando quae corrigenda
erunt non acerbus minimeque contumeliosus; nam id quidem multos a proposito studendi fugat, quod quidam sic obiurgant
quasi oderint.
Ipse aliquid, immo multa cotidie dicat quae secum
auditores referant. Licet enim satis exemplorum ad imitandum ex lectione suppeditet, tamen viva illa, ut dicitur, vox alit
plenius, praecipueque praeceptoris quem discipuli, si modo recte sunt
instituti, et amant et verentur. Vix autem dici potest quanto
libentius imitemur eos quibus favemus.
Deberes
de los alumnos
Después de
hablar bastante de los deberes de los maestros, a los discípulos, entretanto,
sólo les recomiendo esto: que amen a sus maestros no menos que a los mismos
estudios, y crean que son sus padres, no físicamente hablando, sino en el
plano intelectual.
Este deber
hacia el maestro ayudará mucho al estudio, pues los escucharán de buen grado y
creerán en sus palabras, y desearán vivamente parecerse a ellos. Finalmente vendrán
contentos y entusiasmados a las clases, no se enfadarán cuando se les corrija,
se alegrarán cuando se les alabe, y se dedicarán al estudio para ser los más
queridos.
Pues así
como el deber de aquellos es enseñar, el deber de éstos es mostrarse prestos a
aprender. De lo contrario, una cosa no sirve sin la otra. Y así como el hombre
nace de la unión de uno y otro progenitor, y en vano se esparce la semilla si
no la calienta el surco bien mullido, de la misma manera, la elocuencia no
puede desarrollarse si no existe la concordia asociada del que transmite y del
que recibe.
Quintilianus, Institutio
Oratoria, II, 9, 1-3
Plura de
officiis docentium locutus discipulos id unum interim moneo, ut
praeceptores suos non minus quam ipsa studia ament et parentes
esse non quidem corporum, sed mentium credant.
Multum haec pietas conferet studio; nam ita et libenter audient et dictis
credent et esse similes concupiscent, in ipsos denique coetus scholarum laeti alacres
convenient, emendati non irascentur, laudati
gaudebunt, ut sint carissimi studio merebuntur.
Nam ut illorum officium est docere, sic horum praebere se dociles: alioqui neutrum sine altero sufficit; et sicut hominis
ortus ex utroque gignentium confertur, et frustra
sparseris semina nisi illa praemollitus foverit sulcus, ita eloquentia coalescere nequit nisi sociata tradentis accipientisque
concordia.